Blog de Literatura - Fomentando la Lectura

domingo, 20 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - La Amistad

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - El Enseñar



La Amistad


Un joven dijo: Háblanos de la Amistad.

Y él respondió:

"Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades. 

"Él es el campo que plantáis con amor y cosecháis con agradecimiento.

"Y él es vuestra mesa y vuestro hogar.

"Porque vosotros vais hacia él con vuestro hambre y lo buscáis con sed de paz.

"Cuando vuestro amigo os hable francamente, no temáis vuestro propio "no", ni detengáis el "sí".

"Y cuando él esté callado, que no cese vuestro corazón de oír su corazón;

"Porque, sin palabras, en amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las esperanzas nacen y se comparten en espontánea alegría.

"Cuando os separéis de un amigo, no sufráis; porque lo que más amáis en él se aclarará en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para el montañés.

"Y no permitáis más propósito en la amistad que el ahondamiento del espíritu.

"Porque el amor que no busca más que la aclaración de su propio misterio, no es amor sino una red lanzada; y solamente lo inútil es cogido.

"Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo. Si él ha de conocer el menguante de vuestra marea, que conozca también su creciente.

"Porque ¿qué amigo es el que buscaréis para matar las horas?

"Buscadlo siempre para vivir las horas.

"Porque él está para llenar vuestra necesidad, no vuestro vacío.

"Y en la dulzura de la amistad, dejad que haya risas y placeres compartidos.

"Porque en el rocío de las cosas pequeñas el corazón encuentra su mañana y se refresca.



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El Profeta - Khalil Gibrán - El hablar

sábado, 19 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - El Enseñar

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - El Conocimiento



El Enseñar


Dijo, entonces, un maestro: Háblanos del Enseñar.

Y él réspondió;

"Nadie puede revelarnos más de lo que reposa ya dormido a medias en el alba de nuestro conocimiento.

"El maestro que camina a la sombra del templo, en medio de sus discípulos, no les da de su sabiduría, sino, más bien, de su fe y de su afecto.

"Si él es sabio de verdad, no os pedirá que entréis en la casa de su sabiduría, sino que os guiará, más bien, hasta el umbral de vuestro propio espíritu.

"El astrónomo puede hablaros de su comprensión del espacio, pero no puede daros ese conocimiento.

"El músico puede cantaros el ritmo que existe en todo ámbito, pero no puede daros el oído que detiene el ritmo ni la voz que le hace eco. Y el que es versado en la ciencia de los números puede hablaros de las regiones del peso y la medida, pero no puede conduciros a ellas. Porque la visión de un hombre no, presta sus alas a otro hombre.

"Y, así como cada uno de vosotros se halla solo ante el conocimiento de Dios, así debe cada uno de vosotros estar solo en su comprensión de Dios y en su conocimiento de la tierra."


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El Profeta - Khalil Gibrán - La Amistad

viernes, 18 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - El Conocimiento

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - El Dolor





El Conocimiento



Y un hombre dijo, entonces: Háblanos del Conocimiento propio.

Y él respondió:

"Vuestros corazones saben, en silencio, los secretos de los días y las noches.

"Pero vuestros oídos padecen por el sonido del conocimiento de vuestro corazón.

"Querríais saber, en palabras, lo que siempre supísteis en pensamiento;

"Querríais tocar con vuestras manos el cuerpo desnudo de vuestros sueños.

"Y es bueno que lo hicierais.

"El manantial escondido de vuestra alma necesita brotar y correr murmurando hacia el mar;

"Y el tesoro de vuestros infinitos arcanos sería revelado a vuestros ojos.

"Pero no pongáis balanzas para pesar vuestro tesoro desconocido.

"Y no registréis los arcanos de vuestro conocimiento con palos ni sondas.

"Porque el yo es un mar inconmensurable.

"No digáis: "He hallado la verdad" sino más bien. "He hallado una verdad".

"No digáis: "He encontrado el alma caminando en mi senda." Porque el alma camina sobre todas las sendas. El alma no camina en línea recta, ni crece como un bambú. El alma se despliega como un loto de innumerables pétalos."

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El Profeta - Khalil Gibrán - El Enseñar

jueves, 17 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - El Dolor

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - La Razón y la Pasión


El Dolor


Y una mujer pidió: Háblanos del Dolor.

Y él dijo:

"Vuestro dolor es la ruptura de la celda que encierra vuestra comprensión.

"Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se muestre al sol, así debéis vosotros conocer el dolor.

"Y, si pudiérais mantener vuestro corazón maravillado ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no os pareciera menos prodigioso que vuestra alegría.

"Y aceptaríais las estaciones de vuestro corazón así como habéis aceptado siempre las estaciones que pasan sobre vuestros campos.

"Y esperaríais con serenidad a través de los inviernos de vuestra pena.

"Mucho de vuestro dolor es elegido por vosotros mismos. Es la porción amarga con la que el médico que hay dentro de vosotros cura vuestro ser enfermo.

"Por tanto, confiad en el médico, y bebed el remedio en silencio y tranquilidad;

"Porque su mano, aunque dura y pesada, guiada está por la tierna mano del Invisible.

"Y el vaso con que brinda, aunque queme vuestros labios, ha sido moldeado de la arcilla que el Alfarero ha humedecido con sus propias lágrimas sagradas."


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El Profeta - Khalil Gibrán - El Conocimiento

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - La Razón y la Pasión

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - La Libertad



La Razón y la Pasión


Y la sacerdotisa habló de nuevo: Háblanos de la Razón y la Pasión.

Y él respondió, diciendo:

"Vuestra alma es, a veces, un campo de batalla sobre el que vuestra razón y vuestro juicio combaten contra vuestra pasión y vuestro apetito.

"Desearía poder ser el pacificador de vuestra alma y cambiar la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en unidad y melodía. Pero, ¿cómo lo haré a menos que vosotros mismos seáis también los pacificadores, no, los amigos, de todos vuestros elementos?

"Vuestra razón y vuestra pasión son el timón y las velas de vuestra alma viajera.

"Si vuestras velas o vuestro timón se rompieran, no podríais más que agitaros e ir a la deriva o permanecer inmóviles en medio del mar. Porque la razón, gobernando sola, es una fuerza limitadora y la pasión, desgobernada, es una llama que se quema hasta su propia destrucción.

"Por, lo tanto, haced que vuestra alma exalte a vuestra razón a la altura de la pasión, para que cante.

"Y dirigid vuestra pasión con el razonamiento, para que ella pueda vivir a través de su diaria resurrección y, como el ave fénix, se eleve de sus propias cenizas.

"Desearía que consideráseis vuestro propio juicio y vuestro apetito como dos queridos huéspedes.

"No honraríais, con seguridad, a uno más que al otro; porque quien es más atento con uno de ellos pierde el amor y la fe de ambos.

"Entre las colinas, cuando os sentéis a la sombra fresca de los álamos, compartiendo la paz y la serenidad de los campos y praderas distantes, dejad que vuestro corazón diga en silencio: Dios descansa en la razón.

"Y, cuando llegue la tormenta y el viento poderoso sacuda el bosque y los truenos y relámpagos proclamen la majestad del cielo, dejad a vuestro corazón decir sobrecogido: Dios se mueve en la pasión.

"Y, ya que sois un soplo en la esfera de Dios y una hoja en el bosque de Dios, deberíais descansar en la razón y moveros en la pasión."



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El Profeta - Khalil Gibrán - El Dolor

martes, 15 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - La Libertad

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - Las leyes



La Libertad


Y un orador dijo: Háblanos de la Libertad.

Y él respondió:

"A las puertas de la ciudad y a la lumbre de vuestro hogar yo os he visto postraros y adorar vuestra propia libertad.

"Así como los esclavos se humillan ante un tirano y lo alaban aun cuando los mata.

"¡Ay! En el jardín del templo y a la sombra de la ciudadela he visto a los más libres de vosotros usar su libertad como un yugo y un dogal.

"Y mi corazón sangró en mi pecho porque sólo podéis ser libres cuando aún el deseo de perseguir la libertad sea un arnés para vosotros y cuando dejéis de hablar de la libertad como una meta y una realización.

"Seréis, en verdad, libres, no cuando vuestros días estén libres de cuidado ni vuestras noches de necesidad y pena. Sino, más bien, cuando esas cosas rodeen vuestra vida y, sin embargo, os elevéis sobre ellas desnudos y sin ataduras. Y, ¿cómo os elevaréis más allá de vuestros días y vuestras noches a menos que rompáis las cadenas que, en el amanecer de vuestro entendimiento, atasteis alrededor de vuestro mediodía?

"En verdad, eso que llamáis libertad es la más fuerte de esas cadenas, a pesar de que sus eslabones brillen al sol y deslumbren vuestros ojos.

"¿Y qué sino fragmentos de vuestro propio yo desecharéis para poder ser libres?

"Si es una ley injusta la que deseáis abolir, esa ley fue escrita con vuestra propia mano sobre vuestra propia frente.

"No podéis borrarla quemando vuestros Códigos ni lavando la frente de vuestros jueces, aunque vaciéis el mar sobre ella.

"Y, si es un déspota el que queréis destronar, ved primero que su trono, erigido dentro de vosotros, sea destruido.

"Porque, ¿cómo puede un tirano mandar a los libres y a los dignos sino a través de una tiranía en su propia libertad y una vergüenza en su propio orgullo?

"Y si es una pena lo que queréis desechar, esa pena fue escogida por vosotros más que impuesta a vosotros.

"Y si es un miedo el que queréis disipar, la sede de ese miedo está en vuestro corazón y no en la mano del ser temido, En verdad, todas las cosas se mueven en vosotros como luces y sombras apareadas.

"Y, cuando la sombra se desvanece y no existe más, la luz que queda se convierte en sombra en otra luz.

"Y, así, vuestra libertad, cuando pierde sus grillos, se convierte ella misma en el grillo de una libertad mayor.



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El Profeta - Khalil Gibrán - La Razón y la Pasión

lunes, 14 de diciembre de 2015

Loreley, la sirena del Rhin - Leyenda germánica y poema de Heinrich Heine

Para variar un poco, voy a mechar los capítulos de "El profeta" con la siguiente leyenda germánica. Oí hablar de Loreley ayer en un programa de televisión. Antes de eso, para mí era sólo un nombre. Así que busqué la leyenda en internet. 
El risco Lorelei o Loreley se encuentra en Alemania. Más precisamente a orillas del Rhin cerca de St. Goarshausen. En esa zona el Rhin es tan peligroso para ser navegado que inevitablemente surgió una leyenda para justificar los naufragios. Según la leyenda local, una sirena habita en el risco y se trataría de Lore-Ley, aquella mujer que hoy, en forma de estatua, peina eternamente sus cabellos. 
Existen varias versiones de la leyenda. En algún lugar leí que el amante era Ronald. En fin, los invito a leer esta e investigar el resto por si mismos.
Además de la leyenda, encontré un poema de Heinrich Heini inspirado en ella que también quiero compartir con ustedes tanto en español como en alemán. Heinrich Heine fue un poeta alemán nacido en 1797. Falleció en 1856. Y es uno de los representantes del romanticismo alemán.
Y de yapa va también la traducción al inglés realizada por Mark Twain.
He aquí la historia



La joven del Lorelei
(Obtenido de: twistedbaum, traducción del autor de dicho blog)

Ocurrió que antiguamente vivían incontables jóvenes del agua a los pies del Lorelei, donde la orilla del Rin se fundía con prados eternamente verdes y tupidos bosques, y de cuyas susurrantes aguas se asomaban los brillantes palacios de las muchachas.

Sin embargo, un día, llegaron al río los primeros hombres. Comenzaron a labrar los prados y a cortar los árboles para sus casas y barcos. Pronto, los barcos y botes inundaron las corrientes acuáticas, dejando a las jóvenes tan solo la posibilidad de observar con tristeza cómo moría su hogar. Así sucedió que un día decidieron abandonar el Lorelei. Sus ostentosos palacios se hundieron en el río y pronto se convirtieron en una vaga leyenda en el recuerdo de los hombres.

Únicamente una de ellas no pudo separarse de aquel amado lugar. Soportaba el ruido de los hombres y con frecuencia se sentaba con los pies colgando sobre el acantilado mientras se peinaba su radiante cabello mientras el sol se ponía. Allí pensaba en el pasado y en sus queridas hermanas, que habían huido para encontrar otro hogar. Con su melancólico canto enviaba a través de las olas del Rin un abrazo a sus hermanas. El hecho de que los marineros estrellaran sus barcos contra el acantilado al escucharla cantar no le importaba. En realidad, no malgastaba ni un solo pensamiento en aquellos intrusos al pie de la montaña.

Sin embargo acotenció que, en tiempos de la Edad Media, un joven caballero, hijo del conde de Renania-Palatinado, tomó la decisión de ascender el Lorelei para contemplar en persona el rostro de la joven. Tener que derrotar a los peligrosos remolinos del Rin antes de poder escalar la montaña no consiguió desanimarlo. Al contrario, le incitó a hacerlo aún más. Y así llegó el día en el que junto a su doncel se montó en un bote y se pusieron en camino.

– ¡Dejadme ver al señor conde! – gritó el doncel Philipp.- ¡Es de suma importancia!

– No, estáis mojado y despedís un horrible olor, por lo que no puedo permitiros de ninguna manera que entréis en los aposentos del conde. ¡Id a adecentaros primero! – respondió el criado del viejo conde a Philipp, que temblaba.- Entonces podréis volver.

– ¡Pero es de la máxima importancia! Sería perder un tiempo innecesario si fuera a cambiarme.

El criado negó con la cabeza nuevamente.

– ¡No! No hay nada de tan suma importancia como para que os permita entrar de esta guisa en sus aposentos. Además, debo preguntarle a su Excelencia, si le resulta agradable vuestra visita en este momento.

– ¡Entonces entrad y anunciadme de una vez! Desperdiciáis un tiempo valioso con este parloteo.

– Os anunciaré cuando tengáis una apariencia respetable.

Phlipp apartó al criado y apoyó una mano sobre el pomo de la puerta.

– Entonces entraré en los aposentos del conde sin ser anunciado.

– ¡Cómo osáis! – aulló el criado furioso y agarró asqueado las ropas mojadas del doncel.- ¡Marchaos de aquí ahora mismo! Si no llamaré a la guardia y os encerraré en los calabozos.

Philipp agarró al criado por las ropas y lo empujó contra la pared.

– No voy a permitir que me detengas…

Justo en ese momento se abrieron las puertas de los aposentos y de ahí surgió el furioso semblante del conde.

– ¿Qué pasa aquí? ¿Qué es todo este ruido? ¿Y qué haces con mi criado? ¡Suéltalo inmediatamente!

– Disculpad, Excelencia -se apresuró a responder Philipp soltando al criado.

– No era nada grave -gruñó este mientras se arreglaba los ropajes.- Tan solo un pequeño malentendido.- El señor Knappe ya se iba.

– ¡No, Excelencia! -gritó Philipp abriéndose paso hacia el conde.- Disculpad mi apariencia y mis modales, pero vengo en posesión de un importante mensaje para vos. ¡Es sobre vuestro hijo!

El conde se alejó de la puerta y observó a Philipp de arriba abajo.

– ¿Qué tienes que contarme? ¿Qué hay sobre mi hijo?

– ¡Ha desaparecido!

– ¿Qué?

Philipp tembló ante la dura mirada del conde, avergonzado.

– Sí -susurró-, hoy a mediodía fuimos en barca hasta la ropa del Lorelei, pues vuestro hijo deseaba posar sus ojos sobre la joven que allí habita. Vuestro hijo sabía que cada día al caer la tarde se peina sus cabellos a la luz del sol.

– ¿Cruzasteis el río en ese cascarón de nuez, a pesar de las peligrosas corrientes que lo gobiernan?

– Vuestro hijo parecía poseído por tal pensamiento. Intenté disuadirlo de tan arriesgada empresa, pero no me escuchó.

– ¡Continuad!

– Cuando alcanzamos la base de la roca, la mujer comenzó a cantar. Su voz era embriagadora. Debimos de despistarnos durante un momento, pues de repente nuestro bote se vio arrastrado por la poderosa fuerza de las olas y se estrelló contra el arrecife. Yo fui arrojado a un saliente de la roja y no pude sino mirar con impotencia mientras vuestro hijo se hundía en el río. ¡Intenté alcanzarle, pero no fui capaz! Desapareció en las profundidades del agua y no salió a la superficie. Grité pidiendo auxilio y un pescador se acercó. Con su barca buscamos al señor, pero fue en vano.

– ¡No! -gritó el conde y levantó a Philipp por el cuello de la camisa.- ¡Eso no puede ser! ¡Seguro que ha aparecido en alguna orilla! ¡Como vos! ¡Debemos comenzar la búsqueda enseguida!

– No -suspiró Philipp mientras bajaba la cabeza ante el rostro desfigurado por el dolor del conde.- De verdad que hemos buscado por todas partes, mi señor. Se ha perdido en las aguas del río.

El conde lo soltó y profirió un terrible grito.

– ¡Eso no puede ser! ¡No es cierto! ¡Mi hijo no!

Atraídos por los gritos del conde, comenzaron a aparecer criados por el corredor.

– ¡Convocad a todos los caballeros y mozos de cuadra! ¡Partimos en busca de mi hijo! Y si no lo encontramos, atraparemos a la bruja. ¡Pagará por su crimen! -y con estas palabras, se volvió hacia Philipp-. Y vos encabezaréis a los hombres y les mostraréis el camino.

El joven asintió con la cabeza y se apresuró a cambiarse de ropas, tras lo cual se puso en marcha.

En ese momento se encontraba la joven sirena en la cima del acantilado y dejaba deslizarse sus ojos calladamente sobre la tormenta. Esta fue aprovechada por los hombres para llegar con sus botes hasta las orillas del Lorelei. El dolor del conde les dominaba, y así fue como se atrevieron a llegar allí donde ningún otro hombre había llegado antes. El primero en llegar a la cima fue Philipp, y al ver a la joven sentada al borde del acantilado exclamó:

– ¡Ahí está! Agarradla y tiradla al río! ¡Se merece perecer ahogada como nuestro joven señor!

Acababa de terminar de hablar cuando la sirena volvió la cabeza encantadoramente y se levantó de su asiento, al mismo tiempo que se llevaba la mano al cuello y se descolgaba un collar de perlas, que lanzó al Rin. Acto seguido, extendió los brazos en forma de cruz y llamó al Rin con su hermosa y embriagadora voz:

– ¡Corriendo, padre mío, corriendo!

¡Mandad vuestros corceles blancos!

¡Que cabalguen sobre olas y viento!

Apenas acababa de callar cuando emergieron del Rin dos olas de enorme tamaño. Los atemorizados hombres huyeron de la montaña en la dirección contraria, por miedo a ahogarse. Philipp permaneció en su lugar, clavado como una piedra, observando masa espumosa que se arremolinaba frente a él y que se iba convirtiendo en plateados corceles. Incapaz de moverse, vio cómo la joven sirena se montaba sobre una de los caballos y saltaba hacia las aguas del Rin, no sin antes dirigirle una corta mirada al doncel.

Acerca de cómo se tomó el conde la desaparición de la sirena y de qué fue del valiente doncel Philipp, la leyenda no nos arroja ninguna luz. Tan solo ha llegado a nuestros días que no se volvió a ver sobre el acantilado a la sirena del Lorelei.





Loreley 
(Traducción obtenida de Mundo ancho y ajeno)

No sé qué significa
Que yo esté tan triste;
Un cuento de los viejos tiempos
No consigo entenderlo.

El aire está frío y obscuro
Y tranquilo fluye el Rin;
La cima de la montaña brilla
En la luz del atardecer.

La más hermosa joven está sentada
Allá arriba, maravillosa;
Sus joyas de oro brillan,
Se peina su cabello dorado.

Se peina con peine dorado
Y canta ahí una canción;
Tiene una maravillosa,
Poderosa melodía.

El barquero en su pequeño barco
La escucha con honda pena;
No ve el arrecife de piedras
El mira únicamente hacia lo alto.

Yo creo, las olas devoran
Al final pescador y barco;
Y eso ha hecho con su canto
La Loreley.



Die Lore-Ley
(Alemán)

Ich weiß nicht was soll es bedeuten,
Dass ich so traurig bin;
Ein Märchen aus alten Zeiten,
Das kommt mir nicht aus dem Sinn.

Die Luft ist kühl und es dunkelt,
Und ruhig fließt der Rhein;
Der Gipfel des Berges funkelt
Im Abendsonnenschein.

Die schönste Jungfrau sitzet
Dort oben wunderbar;
Ihr goldnes Geschmeide blitzet,
Sie kämmt ihr goldenes Haar.

Sie kämmt es mit goldenem Kamme
Und singt ein Lied dabei;
Das hat eine wundersame,
Gewaltige Melodei.

Den Schiffer im kleinen Schiffe
Ergreift es mit wildem Weh;
Er schaut nicht die Felsenriffe,
Er schaut nur hinauf in die Höh.

Ich glaube, die Wellen verschlingen
Am Ende Schiffer und Kahn;
Und das hat mit ihrem Singen
Die Lore-Ley getan.


El Profeta - Khalil Gibrán - Las leyes

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - El Crimen y el Castigo



Las Leyes


Dijo, entonces, un abogado. Pero, ¿qué nos decís de nuestras Leyes, maestro?

Y él respondió:

"Os deleitáis dictando leyes.

"Y, no obstante, gozáis más violándolas.

"Como los niños que juegan a la orilla del océano y levantan, con constancia, torres de arena y, con risas, las destruyen luego.

"Pero, mientras construís vuestras torres, el océano trae más arena a la playa.

"Y, cuando las destruís, el océano ríe con vosotros. En verdad, el océano ríe siempre con el inocente.

"Pero, ¿aquellos para quienes la vida no es un océano y las leyes de los hombres no son castillos de arena, sino para quienes la vida es una roca y la ley un cincel con el que la tallarían a su gusto?

"¿Qué del lisiado que odia a los que danzan?

"¿Qué del buey que ama su yugo y juzga al alce y al ciervo del bosque como descarriados y vagabundos?

"¿Y la vieja serpiente que no puede librarse de su piel y llama a todos los demás desnudos y desvergonzados?

"¿Y de aquél que llegó temprano a la fiesta de bodas y, cuando está cansado y harto, se aleja diciendo que todas las fiestas son inmorales y los concurrentes violadores de la ley?

"¿Qué diré de ellos sino que están también a la luz del sol, pero dando al sol la espalda?

"Ven sólo sus sombras y sus sombras son sus leyes.

"¿Y qué es el sol para ellos, sino algo que produce sombras? ¿Y qué es el reconocer las leyes, sino el encorvarse y rastrear sus sombras sobre la tierra?

"Pero a vosotros, que camináis mirando al sol, ¿qué imágenes dibujadas en la tierra pueden conteneros?

"Y si vosotros viajáis con el viento, ¿qué veleta dirigirá vuestro andar?

"¿Qué ley humana os atará si rompéis vuestro yugo lejos de la puerta de las prisiones de los hombres?

"¿Y quién es el que os llevará a juicio si desgarráis vuestro vestido, pero no lo dejáis en el camino?

"Pueblo de Orfalese, podéis cubrir el tambor y podéis aflojar las cuerdas de la lira, pero ¿quién ordenará a la alondra del cielo que no cante?



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El Profeta - Khalil Gibrán - La Libertad

domingo, 13 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - El Crimen y el Castigo

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - El Comprar y el Vender



El Crimen y el Castigo


Entonces, uno de los jueces de la ciudad se adelantó y dijo: Háblanos del Crimen y el Castigo.

Y él respondió, diciendo:

"Es cuando vuestro espíritu va vagando en el viento, que vosotros, solos y sin guarda, cometéis una falta para con los demás y, por lo tanto, para con vosotros mismos.

"Y, por tal falta cometida, debéis llamar a la puerta del buenaventurado y esperar por un momento.

"Como el océano es vuestro dios personal, no conoce los caminos del topo ni busca los agujeros de la serpiente.

"Pero vuestro dios personal no habita sólo en vuestro ser; mucho en vosotros es aún hombre, y mucho en vosotros no es hombre todavía, sino un pigmeo informe que camina dormido en la niebla, en busca de su propio despertar.

"Y del hombre en vosotros quiero yo hablar ahora.

"Porque es él y no vuestro dios personal ni el pigmeo en la niebla el que conoce el crimen y el castigo del crimen.

"A menudo os he oído hablar de aquel que comete una falta como si no fuera uno de vosotros, sino un extraño y un intruso en vuestro mundo.

"Pero yo os digo que, así como el santo y el justo no pueden elevarse más allá de lo más alto que existe en cada uno de vosotros, así el débil y el malvado no pueden caer más bajo que lo más bajo que está también en vosotros.

"Y, así como una sola hoja no se vuelve amarilla sino con el silencioso conocimiento del árbol todo; así, el que falta no puede hacerlo sin la voluntad oculta de todos vosotros.

"Como una procesión marcháis juntos hacia vuestro dios personal.

"Sois el camino y sois los caminantes.

"Y, cuando uno de vosotros cae, cae para que los que le siguen no tropiecen en la misma piedra.

"¡Ay! Y cae por los que le precedieron, por aquellos que, siendo de paso más rápido y seguro, no removieron, sin embargo, la piedra del camino.

"Y esto aún, aunque las palabras pesen duramente sobre vuestros corazones: El asesinado no es irresponsable de su propia muerte. Y el robado no es libre de culpa al ser robado. El justo no es inocente de los hechos del malvado. Y el de las manos blancas no está limpio de lo que el Felón hace.

"Sí; el reo es, muchas veces, la víctima del injuriado. Y, aún más a menudo, el condenado es el que lleva la carga del sin culpa.

"No podéis separar el justo del injusto ni el bueno del malvado.

"Porque ellos se hallan juntos ante la faz del sol, así como el hilo blanco y el negro están tejidos juntos.

"Y, cuando el hilo negro se rompe, el tejedor debe examinar toda la tela y examinar también el telar.

"Si alguno de vosotros trajera a juicio a la mujer infiel, haced que pesen también el corazón de su marido en la balanza y midan su alma con medidas.

"Y haced que aquél que azotaría al ofensor mire en el espíritu del ofendido.

"Y, si alguno de vosotros castigara en nombre de la justicia y descargara el hacha en el árbol malo, haced que mire las raíces.

"Y encontrará, en verdad, las raíces de lo bueno y lo malo, lo fructífero y lo estéril juntos y entrelazados en el silente corazón de la tierra.

"Y, vosotros, jueces, que debéis ser justos,

"¿Qué juicio pronunciaríais sobre aquél que, aunque honesto en la carne, fuera un ladrón en espíritu?

"¿Qué pena impondríais al que destruye la carne y es, él mismo destruido en el espíritu?

"Y ¿cómo juzgaríais a aquel que es, en acción, un opresor y un falso pero que es, sin embargo, también agraviado y ultrajado?

"¿Y cómo castigaríais a aquéllos cuyo remordimiento es ya mayor que su falta?

"¿No es el remordimiento la justicia administrada por la ley misma que desearíais servir?

"Sin embargo, no podréis cargar al inocente de remordimiento, ni librar de él el corazón del culpable.

"Vendrá el remordimiento espontáneamente en la noche para que los hombres se despierten y se contemplen a ellos mismos.

"Y vosotros, que pretendéis entender de justicia, ¿cómo podréis hacerlo si no miráis todos los hechos en la plenitud de la luz?

"Sólo así sabréis que el erecto y el caído no son sino un solo hombre, de pie en el crepúsculo, entre la noche de su yo pigmeo y el día de su dios personal.

"Y que la coronación del templo no es más alta que la piedra más baja de sus cimientos."


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sábado, 12 de diciembre de 2015

El Profeta - Khalil Gibrán - El Comprar y el Vender

Viene de El Profeta - Khalil Gibrán - El vestir



El Comprar y el Vender


Y un mercader dijo: Háblanos del Comprar y el Vender.

Y él respondió:

"La tierra os entrega sus frutos y vosotros no conoceréis necesidad si sabéis solamente cómo llenaros las manos.

"Es en el intercambio de los dones de la tierra donde encontraréis abundancia y seréis satisfechos.

"Pero, a menos que ese intercambio sea hecho con amor y bondadosa justicia, llevará a algunos a la codicia y a otros al hambre.

"Cuando, en el mercado, vosotros, trabajadores del mar y los campos y los viñedos, encontréis a los tejedores y alfareros y vendedores de especies, invocad al espíritu guía de la tierra para que vaya en medio de vosotros y santifique las medidas y para que pese al valor de acuerdo con el valor.

"Y no permitáis que el de las manos estériles, el que quiere venderos sus palabras al precio de vuestra labor, intervenga en vuestras transacciones.

"A ese hombre deberéis decirle: Ven con nosotros a los campos o ve con nuestros hermanos a la mar y arroja tu red: Que la tierra y el mar serán espléndidos para ti como lo son para nosotros.

"Y, si vienen los cantores y los bailarines y los tañidores de caramillo, comprad de sus dones.

"Porque ellos son también cosechadores de frutos e incienso y lo que ellos traen, aunque hecho de sueño, es ropaje y alimento para vuestro espíritu.

"Y, antes de abandonar el mercado, ved que nadie se marche con las manos vacías.

"Porque el espíritu señor de la tierra no dormirá en paz sobre los vientos hasta que las necesidades del ultimo de vosotros sean satisfechas.



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