Blog de Literatura - Fomentando la Lectura

domingo, 21 de junio de 2015

Caperucita Roja y el Lobo - Roald Dahl - Cuentos en verso para niños perversos

¡Ayer vi por primera vez en la librería el libro "Cuentos en verso para niños perversos"!, una genialidad de Roald Dahl, el autor de, entre otros libros, "Charlie y la fábrica de chocolate" que se encuentra completo en el blog (has click en el título del libro y te llevará a él). Se ve que lo están publicando nuevamente... 
En ese momento recordé que apenas me quedan dos cuentos para que esté subido completo en el blog, por ello, aquí va uno de los que faltaba: "Caperucita roja y el lobo", versión "Cuentos en verso para niños perversos
Y de yapa, les recuerdo que las versión original de Charles Perrault y la elegida por los Hermanos Grimm, se encuentran en los siguientes links del blog: "Caperucita Roja - Charles Perrault" y "Caperucita Roja - Los hermanos Grimm"



Caperucita Roja y el Lobo

Estando una mañana haciendo el bobo
le entró un hambre espantosa al Señor Lobo,
así que, para echarse algo a la muela,
se fue corriendo a casa de la Abuela.
"¿Puedo pasar, Señora?", preguntó.
La pobre anciana, al verlo, se asustó
pensando: "¡Este me come de un bocado!".
Y, claro, no se había equivocado:
se convirtió la Abuela en alimento
en menos tiempo del que aquí te cuento.
Lo malo es que era flaca y tan huesuda
que al Lobo no le fue de gran ayuda:
"Sigo teniendo un hambre aterradora...
¡Tendré que merendarme otra señora!".
Y, al no encontrar ninguna en la nevera,
gruñó con impaciencia aquella fiera:
"¡Esperaré sentado hasta que vuelva
Caperucita Roja de la Selva!"
-que así llamaba al Bosque la alimaña,
creyéndose en Brasil y no en España-.
Y porque no se viera su fiereza,
se disfrazó de abuela con presteza,
se dio laca en las uñas y en el pelo,
se puso la gran falda gris de vuelo,
zapatos, sombrerito, una chaqueta
y se sentó en espera de la nieta.
Llegó por fin Caperu a mediodía
y dijo: "¿Cómo estás, abuela mía?
Por cierto, ¡me impresionan tus orejas!".
"Para mejor oírte, que las viejas
somos un poco sordas". "¡Abuelita,
qué ojos tan grandes tienes!". "Claro, hijita,
son las lentillas nuevas que me ha puesto
para que pueda verte Don Ernesto
el oculista", dijo el animal
mirándola con gesto angelical
mientras se le ocurría que la chica
iba a saberle mil veces más rica
que el rancho precedente. De repente
Caperucita dijo: "¡Qué imponente
abrigo de piel llevas este invierno!".
El Lobo, estupefacto, dijo: "¡Un cuerno!
O no sabes el cuento o tú me mientes:
¡Ahora te toca hablarme de mis dientes!
¿Me estás tomando el pelo...? Oye, mocosa,
te comeré ahora mismo y a otra cosa".
Pero ella se sentó en un canapé
y se sacó un revólver del corsé,
con calma apuntó bien a la cabeza
y -¡pam!- allí cayó la buena pieza.

Al poco tiempo vi a Caperucita
cruzando por el Bosque... ¡Pobrecita!
¿Sabéis lo que llevaba la infeliz?
Pues nada menos que un tapado
que a mí me pareció de piel de un lobo
que estuvo una mañana haciendo el bobo.


20 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado. Este libro está completo en el blog. Si te vas a la derecha, en "Libros Completos" encontrarás "Cuentos en verso para niños perversos"

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    2. Gracias, me gusta mucho la historia de caperucita roja por parte de los hermanos Grimm

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    3. Que bueno. También esa versión está en el blog

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  2. la parte que mas me gusto de este cuento fue cuando el titanic se hundio
    buen cuento

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  3. la chingon de este cuento fue cuando caperucita se comio al lobo

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